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Movimientos que no puedes hacer con el supraespinoso roto

Movimientos que no puedes hacer con el supraespinoso roto

El hombro es una articulación enartrodial (esférica) que nos permite, debido a su anatomía, una amplia variedad de movimientos en diferentes planos y ejes. En este post vamos a hablar sobre algunos movimientos que no puedes hacer con el supraespinoso roto.

Es un complejo articular que consta de 5 articulaciones, gracias a las cuales, se pueden dar todos los movimientos que describimos a continuación:

  • Abducción: Es el movimiento que aleja el miembro superior del tronco, se realiza en el plano frontal, en torno al eje anteroposterior. La amplitud de la abducción alcanza los 180°; el brazo queda vertical por arriba del tronco. Éste es, el movimiento por excelencia, que se perjudica con la lesión del supraespinoso, ya que la abducción del brazo se inicia con la contracción de éste, viéndose dificultada y mermada por dicha lesión.
  • Aducción: es el movimiento opuesto al anterior, siempre que partamos de una posición de abducción. Desde la posición anatómica, la aducción no es factible si no se asocia con:
  • Una extensión: aducción muy leve;
  • Una flexión: la aducción alcanza entre 30 y 45″.
  • Flexoextensión: Los movimientos de flexoextensión se efectúan en el plano sagital, en torno a un eje transversal:
  • Extensión: movimiento de poca amplitud, 45 a 50º.
  • Flexión: movimiento de gran amplitud, 180º; obsérvese que la misma posición de flexión a 180º puede definirse también como una abducción de 180º’, próxima a la rotación longitudinal (‘Maniobra de Codman’).
  • Rotación interna: su amplitud es de 100 a 110°. Para alcanzarla, se requiere necesariamente que el antebrazo pase por detrás del tronco, lo que asocia cierto grado de extensión al hombro. La libertad de este movimiento es indispensable para que la mano pueda alcanzar la espalda. Es condición indispensable para poder realizar la higiene perineal posterior.
  • Rotación externa: su amplitud es de 80°, y desde el punto de vista funcional, la más empleada es el sector comprendido entre la posición anatómica fisiológica (rotación interna 30°) y la posición anatómica clásica (rotación 0°).

La circunducción combina los movimientos elementales en torno a los tres ejes. 

Puesto que la articulación del hombro goza de tal libertad de movimientos respecto a otras del cuerpo, la estabilidad de ésta, depende en gran medida del conjunto de musculatura, tendones, ligamentos y cápsula que la componen.

Tendinitis o tendinosis del tendón supraespinoso

El manguito de los rotadores consiste en un conjunto de músculos y tendones entre los cuáles se encuentra el músculo supraespinoso. Estos ayudan a estabilizar y a llevar a cabo labores de movilidad y coaptación de la articulación del hombro, siendo frecuentemente el supraespinoso el que se lesiona más. 

Esto viene dado porque el supraespinoso pasa a través de una corredera que tiene un espacio delimitado:

  • Si el tendón del músculo supraespinoso aumenta de volumen, debido a un proceso inflamatorio o degenerativo, tiene problemas para deslizarse por la corredera; si esto ocurre, se deberá llevar a cabo un trabajo de fisioterapia y rehabilitación encargado de primero, disminuir el dolor y la inflamación del tendón, y posteriormente el trabajo del manguito rotador para su recuperación y compensación correspondiente, que lo ayude a lograr trabajar y mantener de forma correcta.
  • Si está roto por fenómenos degenerativos, esto lleva la «perforación del manguito de los rotadores», cuyas consecuencIas son: la pérdida de abducción activa completa, que ya no sobrepasa la línea horizontal; el contacto directo de la cabeza humeral y de la bóveda acromiocoracoidea, causa de los dolores del «síndrome de ruptura del manguito».

¿Qué es la rotura del tendón supraespinoso?

Una rotura del tendón supraespinoso consiste en una rotura o un desgarro del tendón del músculo supraespinoso. Algunos de los síntomas principales de esta ruptura del tendón son:

  1. Dolor al levantar y bajar el brazo. 
  2. Dolor cuando te tumbas y apoyas sobre el hombro lesionado. 
  3. Rigidez en el hombro. 
  4. Limitación de la movilidad, principalmente abducción y flexión. 

La rotura o el desgarro del supraespinoso, que puede ser parcial o total, puede producirse por dos causas principales:

  1. Un traumatismo o una caída brusca sobre el brazo, generando una tensión o estiramiento del tendón que soporta el supraespinoso y que puede producir un aplastamiento del mismo. Podría darse en aquellas pacientes que practican deportes que implican lanzamientos, como balonmano, rugby, baloncesto o tenis, entre otros. Este hecho está motivado porque se requiere de un gesto deportivo violento en el lanzamiento, causando una distensión del supraespinoso. 
  2. Una degeneración del supraespinoso debido a un estrés mecánico repetitivo, que produce una inflamación crónica y que termina rompiéndose por el espacio tan limitado existente entre el acromion (hueso de la parte superior y externa del hombro) y la cabeza del húmero. 

Este escaso espacio disponible para el músculo hace que con los movimientos cotidianos del hombro se origine una continua fricción, provocando el desgarro o la rotura del músculo. 

Es importante tener en cuenta que la rehabilitación del hombro es un proceso largo y tedioso, que requiere de mucha paciencia, constancia, trabajo y esfuerzo, todo ello guiado de unos buenos profesionales que nos guíen durante el proceso. 

Rotura del labrum

La articulación del hombro está compuesta por el húmero, la clavícula, el omóplato y el esternón. A diferencia de la rodilla, donde la rótula queda totalmente insertada dentro de la cavidad cóncava, en el hombro esta cavidad glenoidea es semiplana, con lo que el cartílago queda sujeto por medio de un rodete denominado labrum. 

Cuando el labrum se rompe, parcial o totalmente, se produce una lesión llamada de SLAP. Las causas por las que puede suceder esto son:

  1. Desgarro traumático a causa de un sobreesfuerzo, como puede ser la luxación del hombro, levantar objetos pesados o realizar actividades deportivas en las que se elevan los brazos por encima del hombro de forma repetitiva. 
  2. Desgarro no traumático, provocado por una debilidad muscular o inestabilidad articular del hombro. 

Cuando los músculos que interfieren en la articulación se encuentran afectados, como lo que ocurre con el supraespinoso, se ejerce más presión y estrés en el labrum, generando un desgarro del mismo. Te recomendamos que visites una clínica especialista en medicina avanzada, donde ofrezcan unos servicios y un trato personalizado y exclusivo, adaptado al caso concreto de cada uno de los pacientes, consiguiendo unos resultados únicos.

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