Un masaje facial pensado para hombres

Es un masaje facial conocido como masaje Kobido y te sorprendería aprender que esta técnica natural milenaria procedente de Japón  que tiene un efecto mini lifting y renueva tu piel se ideó para los hombres. Y si queremos ser más precisos, se ideó para los Samurais.

Este masaje de lifting japonés solo se impartía en hombres y por hombres. La técnica solo se pasaba de maestro a discípulo. Un verdadero secreto guardado celosamente y custodiado por el sexo masculino y formaba parte del arte de la guerra. ¿Pero por qué? ¿Cuáles son sus efectos? En resumen es una alternativa natural, no invasiva, y muy efectiva para disfrutar de una piel más tersa y luminosa. Según Alejandro Abascal, experto en lifting japonés, los guerreros nipones lo usaban para realzar sus facciones (léase levantar pómulo) de forma exagerada para dar más miedo a sus enemigos durante el combate. Y una vez terminada la pelea se daban otro masaje para relajar su mente. Ellos decían que mejoraba la cicatrización, ya que favorecía la circulación.

¿Y cuándo llegó a formar parte del léxico femenino? Cuentan que fue por el año en 1472, cuando la por entonces emperatriz de Japón se dio cuenta de que esta práctica producía una apariencia más luminosa de la piel y que además aliviaba los dolores de cabeza. Entonces empezó a aplicar esta técnica entre los los miembros de la familia imperial y ahí empezó todo. Una vez llegó a todos los públicos y no solo a unos pocos privilegiados, se convirtió en parte del ritual de belleza de muchas japonesas.

Abascal nos cuenta su paso a paso que se lleva a cabo en la clínica ITYOS tanto para hombres como para mujeres. “En primer lugar limpiamos la piel y el cuello con un aceite especial para prepararla para el masaje. Se realiza entonces un masaje bio energético específico para eliminar toxinas. A continuación procedemos con masaje siempre manual que eleva la piel y ayuda a estirarla. Su propósito es relajar los músculos del rostro para que la sangre circule libremente. Lo que buscamos es una mejor oxigenación de la piel a la vez que estimulamos la producción de colágeno y elastina de forma natural. El resultado inmediato visible es que se atenúan las líneas de expresión. Durante todo el proceso usamos cremas hidratantes o aceites para que el masaje sea lo más relajarte posible y que los toquecitos que damos en la piel fluyan”. 

Estos “toquecitos” forman parte de la segunda fase del masaje facial. “El siguiente paso se compone de pequeños golpecitos a alta velocidad con las yemas de los dedos que  se dan sobre el rostro, con un masaje delicado. Esta parte del proceso es la que proporciona el efecto lifting, sobre todo en la zona del óvalo facial y de los pómulos”. Como explica Abascal, “es el tratamiento perfecto para hacerse justo antes de un evento. Es mejor que una ampolla flash. Y los efectos visibles pueden durar hasta 48 horas”.

Como plus, en ITYOS para nuestro masaje facial inspirado en la técnica japonesa, preparamos el ritual como un momento sensorial, escogiendo óleo aromático según el estado de ánimo de cada paciente y el resultado que queremos obtener. 

Si lo que quieres es incorporar esta terapia manual a tu rutina de belleza, lo mejor es sacar un bono y hacer uno a la semana. Los resultados a largo plazo serán los de lucir siempre una piel luminosa y jugosa.

Fdo: Ana Ureña

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